Queridos amigos,
Siento mucho no poder enviaros noticias mas frecuentemente y sobre todo, siento no poder enviaros fotos, pero la verdad es que ya he dejado de sufrir. He comprendido que mi ordenador y mi teléfono no hacen buen equipo, aunque los dos por separado funcionen bien, y como así son las cosas, mejor dejarlo correr.
Con respecto de la expedición, el pasado día 30 subí de un tirón al campo II, a 6.700 m, quedándome a dormir tres noches allí. Aproveché para subir hasta los 7.100 m y la verdad es que me encontré bien, aunque Dava, el sherpa que me acompaña, que está mas fuerte que yo, dejó un depósito en el collado a 7.400 m. Estamos los dos un poco fastidiados de la garganta, pero bueno, ahí andamos.
La ascensión a la montaña está bastante complicada, ya que toda ella es una plancha de hielo, por lo que hay que andar con mucha atención y sobre todo, es muy cansado estar todo el día sobre la punta de los crampones.
Con estos días de actividad, me considero suficientemente aclimatado como para intentar la cumbre en cuanto haya ocasión. Vamos a ver si las previsiones de nuestro amigo Juan Guerra, nos dan unos días seguidos suficientemente estables, como para intentarlo lo antes que se pueda. Mi compañero Rafa, sin embargo, no acaba de adaptarse ni a la altitud ni a la alimentación. Esperemos que poco a poco se vaya encontrando mejor y lo pueda intentar. De momento, y gracias a su conocimiento en informática, Rafa, es el referente para cualquier problema que surge en los ordenadores de por aquí alrededor.
Por cierto, mientras estoy escribiendo estas líneas, estamos en la sobremesa de una comida con mis amigos vascos, en la que Juanito ha hecho unas “patatas a la alavesa”, que no os quiero ni contar como estaban. A Rafa esto sí le ha sentado bien, claro.
Bueno un saludo para todos, y espero enviaros buenas noticias pronto.
Carlos y Rafa.